martes, diciembre 02, 2008

Def Con Dos: "Los días pasan mal"



Rulamos por la vida como nos van dejando
(Pero nos dejan tan poco que ya estamos por dejarlo)

Sin un salvavidas al que poder agarrarme
(Solo te queda perderte en la corriente del desastre)

Somos lo que hacemos y vales lo que haces
(Pero es que lo que tú haces no puntúa en sus manuales)

Por no seguir las pautas que me marcaba el maestro
Te toca redimir ahora semejante atrevimiento.

Y es que así
Los días pasan mal.

No puedo pagar los alquileres
(No puedes pagar los alquileres)

No puedo comprarte lo que quieres
(No puedes comprarle lo que quiere)

Nadie nos regala ningún piso
(Nadie os regala ningún piso)

Nunca nos harán contrato fijo
(Nunca os harán contrato fijo)

Todo lo que ansío
Todo lo que quiero
Lo veo cada vez desde más lejos
Porque aunque va el enésimo intento
No logro ver cumplidos mis sueños
Sin prosperar se pasa la vida
Sin alcanzar lo que pretendía.

Y es que así
Los días pasan mal.

Me toca conformarme (¡sí!)
Con este curro infame
De los puestos de trabajo que han creado los que votaste.

Amarrado a la rutina solo por supervivencia
Oigo decir que todo marcha y la sangre se me hiela.

Nadie confía en mis posibilidades
Todos se mofan si dejo de mirarles
Y es que no saben los ignorantes
Que así se forjan los magnates.
Pasan los meses
Pasan los años
Me hago más viejo y sigo varado
Por idealista
O por pringado
No sé en qué me he equivocado.

No puedo pagar los alquileres
(No puedes pagar los alquileres)

No puedo comprarte lo que quieres
(No puedes comprarle lo que quiere)

Nadie nos regala ningún piso
(Nadie os regala ningún piso)

Nunca nos harán contrato fijo
(Nunca os harán contrato fijo)

Y es que así
Los días pasan mal.

viernes, octubre 10, 2008

Eddie Brickell & The New Bohemians: "A hard rain's gonna fall"

Versión del tema de Bob Dylan, de la banda sonora original de la película Nacido el 4 de julio:



Aún está por caer una dura lluvia.

jueves, octubre 09, 2008

Elsa Osorio: "Mika Etchebehère: Capitana en la Guerra Civil Española"

[Artículo publicado el día 29 de julio de 2008 en la edición digital del periódico argentino Página/12].





Este mes se cumplen 16 años de la muerte de Micaela Feldman de Etchebéhère, la argentina nacida en Moisés Ville en 1902 que comandó una columna del POUM en la Guerra Civil Española. Amiga de Cortázar, de Alfonsina Storni, de André Breton, de Copi, su extraordinaria trayectoria es poco conocida entre nosotros. Fue Juan José Hernández, en 1985, quien me inició en la historia de esta mujer que no sólo combatió en la guerra, sino que –como habría de descubrir en años de investigación– vivió a tope la aventura ideológica del siglo XX.

Hija de judíos rusos, Mika crece con los relatos de los revolucionarios evadidos de los pogroms y las cárceles de la Rusia zarista. A los 15 años, en Rosario, ligada a las anarquistas, pronuncia su primer discurso. En 1920 estudia odontología en la UBA y conoce a Hipólito Etchebéhère, su compañero. Juntos emprenderán una vida consagrada a la militancia. Sus primeros pasos: el grupo Insurrexit, la línea más izquierdista de la Reforma, donde confluyen marxismo, anarquismo y socialismo; su paso por el PC, 1924, de donde son expulsados en 1926 por su desacuerdo con la dirección y su apoyo a Trotsky (aunque no forman parte orgánica de un grupo trotskista). El viaje por la Patagonia, donde recogen testimonios sobre la masacre de los peones rurales en manos del Ejército, mientras arreglan dientes. En 1931 viajan a Europa en busca de la revolución. España, primera decepción: la República reprime duramente a los manifestantes que reclaman el cumplimiento de las promesas.

Luego París, estudios y vínculos con revolucionarios. Octubre del ’32, Berlín, son testigos de la derrota del proletariado alemán y el ascenso al poder de Hitler. Francia en el ’33, el grupo clandestino Que Faire, de oposición al stalinismo. Y al fin España, 1936. (Cuarenta años después, Mika publica un libro con sus recuerdos.) Mika e Hipólito se unen al POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), cercano a sus ideas. Parten con una columna motorizada que comanda Hipólito. Un mes después, él muere en el combate de Atienza. Mika quiere matarse, pero le parece oír a su compañero: “¿Qué haces con nuestros principios? Ya resolverás tu pequeño destino individual después de la revolución. No es el momento de morir por sí mismo”.

Decide hacer suya esta guerra. Pero no será fácil para Mika convivir e imponer su autoridad a esos hombres, revolucionarios pero machistas. “En otras compañías son las muchachas las que lavan y hasta remiendan los calcetines”, protesta el miliciano. “Las muchachas que están con nosotros son milicianas –le contesta– no criadas. Estamos luchando todos juntos, hombres y mujeres, de igual a igual, nadie debe olvidarlo. Y ahora dos voluntarios.” Siempre habrá voluntarios porque Mika explica lo que ella misma va aprendiendo, y se preocupa de que no les falte comida o abrigo, de escucharlos y comprenderlos, de que ceda la tos con ese jarabe que ella misma les lleva a las trincheras, entre el silbido de las balas. Poco a poco, y pese a su ignorancia en estrategia militar, va asumiendo el lugar de jefa: en Sigüenza exige al emisario fascista que le lleven las condiciones de rendición por escrito y firmadas para ganar tiempo, ordena resistir, atacar, distribuye las funciones.

Ella elige una palabra oportuna para hacerse obedecer, elige alentarlos cuando las injurias del PC contra el POUM desmoralizan a sus milicianos, andar en cuatro patas por las trincheras, acostarse en el barro, empuñar las armas, mantener vivo el ideal revolucionario luchando codo a codo con sus milicianos... Ellos mismos la nombran capitana y la columna del POUM, combatiendo con pocas armas contra un enemigo mucho mejor equipado, realiza proezas en distintos frentes. Sigüenza, Moncloa, Pineda de Húmera, cada vez más alto el riesgo. Su fama temeraria hace que los altos mandos la designen para tomar el cerro de Avila. Los han mandado al asalto sin protección y Mika ve morir a sus milicianos. Se refugia en el Liceo Francés hasta el fin de la guerra, cuando regresa a París. De una guerra en la que combate a otra de la que debe huir por su origen judío. La familia Botana la asila en la Argentina. Desde 1946 hasta su muerte vive en París. No hay acontecimiento político en el que no se involucre, que no provoque sus lúcidas reflexiones. En el ’68 francés, con unos guantes blancos, recoge adoquines y explica a los estudiantes cómo evitar que el negro en sus manos los delate si son sorprendidos por la policía. No puede imaginar el guardia que acompaña a su casa a esa señora de 66 años, elegantemente vestida, que en su cartera están aquellos guantes tiznados.

miércoles, octubre 08, 2008

Antonio Elorza: "El genocidio franquista"

[Artículo publicado en El País, diario de Madrid, el día 23 de septiembre de 2008].


Jaime Mayor Oreja calificó la Guerra Civil de “lo peor de nuestra historia”. Su propósito era mostrar la inconveniencia de todo intento de ahondar en las responsabilidades que acompañaron a la tragedia. Sería tanto como reabrir heridas mal cicatrizadas y poner en peligro la reconciliación alcanzada gracias al ejercicio de olvido que acompañó a la transición. El argumento tiene un punto de razón: después de un pasado tan traumático, cualquier ejercicio de recuperación de la memoria histórica ha de ser llevado a cabo pensando en primer término en una mejor convivencia futura. Y es precisamente esto último lo que justifica una actitud opuesta a la preconizada por nuestros conservadores. Los españoles tienen derecho a un conocimiento preciso de lo ocurrido en los años treinta y, como ha sucedido en tantos otros países, Alemania, Francia o Italia, a exigir siquiera simbólicamente responsabilidades a los culpables.

Por esas mismas experiencias sabemos que no es tarea sencilla. Una labor incompleta ha favorecido en Italia la supervivencia política de un fascismo reformado. En Alemania la rigurosa condena del nazismo y el reconocimiento pleno del Holocausto, hasta el punto de seguir prohibida hasta hoy la reedición de Mein Kampf, tuvieron como contrapartida la débil voluntad para aplicar justicia a los criminales. Tampoco fue fácil en Francia superar el trauma de que tantos, incluido el luego resistente Mitterrand, se apuntaran tras la derrota de 1940 al Maréchal, nous voilà!. Tal vez la reconstrucción de la verdadera biografía del presidente socialista a partir del libro de Pierre Péan en 1994 tuvo un saludable efecto al mostrar que también en el vértice de la izquierda las cosas distaban de haber sido de blanco sobre negro, y que detrás de la emotiva ceremonia de la rosa roja depositada al ganar las presidenciales en la tumba del resistente asesinado Jean Moulin se encontraban su duradera amistad con René Bousquet, verdugo de judíos en 1942, y el respeto mal disimulado hacia Pétain.

Es de desear que en España la ponderada Ley de la Memoria Histórica y la reciente iniciativa procesal del juez Garzón contribuyan a un ejercicio similar de esclarecimiento. “Una nación no puede olvidar su pasado”, declaró Jacques Chirac al poner en marcha hace una década los procedimientos para devolver los bienes secuestrados a los judíos. El reconocimiento y la reparación de los daños sufridos por las víctimas son en este sentido prioritarios, más aun cuando en nuestro caso, tras sufrir la muerte, los republicanos asesinados fueron en tan gran número condenados a la humillación adicional de la fosa común. Sigue siendo al respecto válida la apreciación del romántico Ugo Foscolo en su poema De los sepulcros, al presentar el enterramiento digno de los restos como signo de la transformación de “las humanas fieras” en seres “piadosos hacia sí mismos y hacia los demás”.

Nuestras fieras humanas del bando vencedor de la guerra incumplieron conscientemente ese deber y toca ahora por fin a las instituciones democráticas asumirlo, dando además satisfacción a los descendientes de las víctimas. Nada tiene esto de revancha. Es un puro y simple acto de humanidad y de justicia.

En la dinámica que Garzón intenta poner en marcha, el establecimiento de un censo fiable de los asesinados podría llevar a la determinación de responsabilidades retrospectivas, sirviéndose del único camino que soslaya la prescripción: la figura del genocidio. La cuestión es sí la misma conviene a los sublevados del 17 al 20 de julio de 1936. El creador del término fue en 1944 Rafael Lemkin, jurista judeopolaco, en su libro El dominio del Eje en la Europa ocupada, para calificar la novedad de la destrucción programada de una nación o de un grupo étnico. Franco escaparía gracias a esta acepción restrictiva. En 1946, el campo de aplicación se amplia a los grupos religiosos y este límite es respetado en 1948 en la Convención dedicada al tema, por el veto inglés a incluir el genocidio político.

Los dos componentes del concepto, la voluntad programada de aniquilamiento y la designación de un sujeto pasivo identificable, permiten sin embargo su aplicación al campo político. Los cientos de miles de “gente del 17 de abril” ejecutada por los jemeres rojos, o de enemigos del pueblo fusilados en la gran purga de Stalin en 1936-38, comparten con los miles de rojos exterminados en España el hecho de haber sido víctimas de un proyecto deliberado de aniquilamiento y de constituir un grupo humano bien delimitado. Fueron gentes del Frente Popular, masones, personas conocidas por su laicismo, sindicalistas: en una palabra, esa izquierda sobre la cual Francisco Franco, en conversación de noviembre de 1935 con el embajador francés Jean Herbette, declaró la necesidad de ejecutar “una operación quirúrgica”, la amputación de la parte perniciosa de la sociedad española. Genocidio político y también cultural, de destrucción de las élites que proporcionaban en la izquierda inspiración cultural y cohesión social. Los textos de Mola o de Queipo refrendan ese propósito, comparable al expresado por Hitler contra judíos y comunistas. Y bien que la pusieron en práctica. La mejor prueba de que la acción de exterminio era consciente lo tenemos en su sañuda prolongación en los años de la posguerra. “Vencido y desarmado el Ejército rojo”, tocaba borrar el rastro de la República mediante la eliminación de todo aquel que hubiera sido un cuadro o líder de opinión. No hubo piedad ni humanidad. Calificación de genocidio bien ganada.

Ahora bien, tal valoración, asociada al hecho de que el “alzamiento” fue una insurrección contra el régimen legalmente constituido, no debe ocultar que si entramos en el terreno de las responsabilidades también hubo “humanas fieras” en el sector republicano, unas individuales, otras organizadas. De modo especial, en la CNT-FAI y en el PCE/Internacional Comunista la comisión de actos conscientes de barbarie se encuentra suficientemente probada, por contraste con la nobleza de figuras como Manuel Azaña o Joan Peirò. Los demócratas de hoy no deben cerrar los ojos ante las “patrullas de control” anarquistas en Barcelona, Paracuellos o el entorno político de la mejor conocida muerte de Andreu Nin. Hubo terror libertario y terror estaliniano.

La excepcional longevidad de Santiago Carrillo debiera permitir el esclarecimiento de episodios capitales, de los que fue observador privilegiado. El hecho de que en sus frecuentes relatos nunca mencione al mandamás delegado de Moscú, el siniestro Victorio Codovila, ni a la NKVD, indica que habla pero no cuenta. Y ya que en las entrevistas, por ejemplo una muy reciente a la SER, insta a la recuperación de la memoria histórica, tiene el deber moral de contar lo que realmente pasó. No lo hará.

Volvamos a la aspiración última de Goethe: “Luz, más luz”.

lunes, octubre 06, 2008

Franquismo pop: la voladura del Valle de los Caídos

Mario Moreno Cortina me remitió hace unos días el siguiente vídeo:



Desde entonces, intento en balde escribir un comentario sobre él. Siquiera de un par de líneas. Así que me limito a postearlo en el blog.

Y no es una broma.

domingo, octubre 05, 2008

"Mortadelo y Filemón": ¿una gran sátira sobre la burocracia española?

En mi propia lectura, la imagen que tomó la burocracia en la sociedad española fue, a la vez, modelada y reflejada en las historietas de Mortadelo y Filemón, de Francisco Ibáñez. El historietista de más éxito de ventas en España.

Hasta la década de 1990, en que Ibáñez abandonó los temas intemporales por los de actualidad inmediata (quizás por la búsqueda de nuevos lectores en un momento en que se iniciaba una crisis de ventas de todas las colecciones de tebeos), los volúmenes de Mortadelo y Filemón constituyen una gran sátira sobre la burocracia española durante el régimen franquista y los primeros años de la Transición democrática: jerarcas que no salen de sus despachos, desde los que dan órdenes sin conocer los problemas sobre el terreno (el Superintendente Vicente); cuadros medios tan abusivos e incluso violentos con sus subordinados como los jerarcas lo son con unos y otros (Filemón); técnicos que improvisan ante una carencia de medios absoluta (los disfraces de Mortadelo, los inventos del Profesor Bacterio); y el desastre como resultado inevitable de todo lo anterior, con un desperdicio absoluto de todo el esfuerzo invertido.

viernes, septiembre 26, 2008

Sobre el Premio Eugenio Nadal

Creado en agosto de 1944 y concedido por vez primera el día 6 de enero de 1945, la concesión del premio Eugenio Nadal ha significado desde entonces para un novelista en lengua castellana, o bien su descubrimiento como figura literaria, o bien su consolidación como tal.

La primera novela que recibió el premio fue Nada, de Carmen Laforet. Le siguieron, entre otros: José María Gironella en 1946, con Un hombre; Miguel Delibes en 1947, con La sombra del ciprés es alargada; Luis Romero en 1951, con La noria; y Rafael Sánchez Ferlosio en 1956, con El Jarama. Esta sucesión de autores nuevos (o poco conocidos) dio unas cuantas obras estimables, pero sólo un clásico rotundo con la novela de Sánchez Ferlosio: o bien se trataban de obras que destacaron en su momento pero que quedaron como primerizas a la vista de las carreras que luego tuvieron sus autores (el caso de Gironella, de Delibes, o de Romero); o bien de obras que no tuvieron una continuidad. Y, en esto último, Carmen Laforet se transformó en el paradigma en la literatura española de “la joven gran promesa que nunca llega a confirmarse como gran autora”.

Laforet, con su primera obra editada, tuvo un éxito de público y crítica desproporcionados para una novela que se lee hoy día, más por ser testimonio de la falta de esperanzas existenciales y de la miseria material de un amplio sector de la juventud durante la Contrarrevolución Española, que por sus valores literarios. Luego, Laforet sufrió el rechazo de la crítica, que esperaba de ella una novela que colmara las expectativas literarias creadas por Nada. Al rechazo de la crítica le sucedió el del público, de tal modo que su última novela editada en vida, La insolación, del año 1963, tenía que haber sido la primera de una trilogía. Laforet fue, a partir de ese año, una verdadera “desaparecida” para críticos y lectores, hasta su muerte en 2004. Un caso, el de Laforet, con posibles similitudes con algún galardonado con el Nadal (o finalista del premio) más reciente.



[Para la historia de la creación del premio Eugenio Nadal, videm Carles GELI, Josep M. HUERTAS CLAVERIA, Las tres vidas de “Destino”, Barcelona, 1991, pp. 80 y ss.]

... pero reconozco que Springsteen es grande sólo por "The River"

(Viene de aquí)


"(...) cuando regresamos, las nubes se habían abierto
hacia el noreste y el resplandor del atardecer (...)
hacía que el mundo pareciera nuevo (...) Y de repente
todos los sueños infantiles se hicieron realidad y nos
embargó la intensa esperanza de que todo este tiempo
de incredulidad hubiera sido un desperdicio de la alegría."

(Zenobia Camprubí)





I come from down in the valley
Where mister, when you're young,
They bring you up to do
Like your daddy done.

Me and Mary, we met in high school
When she was just seventeen.
We'd ride out of that valley
Down to where the fields were green.

We'd go down to the river
And into the river we'd dive
Oh, down to the river, we'd ride.

Then I got mary pregnant
And man that was all she wrote.
And for my nineteen birthday I got a union card and a wedding coat.
We went down to the courthouse and the judge put it all to rest.
No wedding day smiles, no walk down the aisle,
No flowers, no wedding dress.

That night we went down to the river
And into the river we'd dive
Oh, down to the river, we did ride.

I got a job working construction
For the Johnstown Company
But lately there ain't been much work
On account of the economy.

Now all them things that seemed so important
Well, mister, they vanished right into the air.
Now I just act like I don't remember.
Mary acts like she don't care.

But I remember us riding in my brother's car
Her body tan and wet down at the reservoir
At night on them banks I'd lie awake
And pull her close just to feel each breath she'd take.

Now those memories come back to haunt me, they haunt me like a curse
Is a dream, a lie, if it don't come true
Or is it something worse that sends me
Down to the river, though I know the river is dry.

Down to the river, my baby and I.

Oh, down to the river, we ride

"Si te dicen que caí": ¿la mejor novela del siglo XX?

Entre las décadas de 1940 y de 1960, la CNT y la FAI habían quedado reducidas a organizaciones de exiliados que no podían contar con el apoyo humano y material de estados amigos (en los contextos sucesivos de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría). Esto marcaba una diferencia con el PSOE (otra organización de exiliados) y con el PCE (aparte el hecho de que el PCE/PSUC no era una organización de exiliados, sino la única organización de las que habían formado el bando republicano que mantuvo una continuidad orgánica en el interior de España desde la derrota en la Guerra Civil y hasta el fin del régimen franquista).

El movimiento libertario no tuvo continuidad orgánica en España, sino por la acción de grupos de militantes aislados. Y aislados no sólo entre ellos mismos, también respecto al anarcosindicato (la CNT) y a la organización específica anarquista (la FAI). Ambas, como queda dicho, reducidas a organizaciones de exiliados. Esta continuidad devino en resistencialismo: la resistencia al franquismo transformada, ya no en un modo de vida, sino en una razón existencial. Y un resistencialismo libertario que ha reflejado en sus novelas un charnego arquetípico y antiguo militante comunista, Juan Marsé. En especial, en Si te dicen que caí.

En el prólogo a la primera edición española de Si te dicen que caí (la novela se tuvo que editar por vez primera en México en el año 1973 al ser censurada en España), Marsé afirmaba que su intención al escribir esta novela había sido enfrentar la “Historia oficial” con la “Historia popular”. Con este fin, adoptó como materia literaria los “mitos” de los barrios obreros de Barcelona (habitados por “charnegos, pero honrados”) durante la posguerra y, como forma literaria, la narración oral. Mitos como el de Carmen Broto, la "prostituta roja", que Marsé transfiguraba en la novela.

La narración oral se basaba en las “aventis” y en los recuerdos de un grupo de guerrilleros urbanos antifranquistas. Marsé definía “mito” como la oposición narrativa a una realidad conformada desde el poder: la derrota en la Guerra Civil supuso la destrucción de identidades personales y colectivas, excepto donde una historia oral enfrentada a una historiografía impuesta por el estado las reprodujo.

Las “aventis” eran historias que, en la novela, contaban los niños de los barrios a partir de rumores (sobre denuncias, detenciones, desapariciones y ejecuciones de la larga posguerra) y fragmentos de noticias de prensa, en las que el protagonismo lo tienen los derrotados en la guerra. Esas historias carecían de sentido, pero la realidad inmediata tampoco lo tenía, y las contaban unos niños que crecieron siendo víctimas de la violencia. Primero, la violencia de la guerra; luego, la de la posguerra. Violencia caracterizada como clasista, antes y después. Y aunque la de los anarquistas durante la guerra parezca tan arbitraria como la de los moros y los falangistas tras la ocupación, la de los primeros era contra los curas y los señoritos, y, la de los segundos, contra los obreros. Aparte el hecho (que se deduce por la narración) que los falangistas y la policía franquista no hicieron en Barcelona sino adueñarse de las checas tras la entrada en la ciudad para ejercer en ellas las mismas torturas que decían que los “rojos” habían ejercido en ellas.

En paralelo a las “aventis” la narración avanzaba con los recuerdos de un grupo de guerrilleros urbanos. Habían sido derrotados de forma absoluta en la Guerra Civil, pero no lo reconocían, tal era su convicción de que el régimen franquista no podía durar. Negaban la realidad hasta poner sus esperanzas en una imposible invasión de la España franquista por la Alemania nazi. Y era la misma negación que les había llevado a formar grupos de resistencia armada al franquismo, no el análisis de los intereses políticos o sociales en realizar dicha resistencia. Voluntarismo e irrealismo, pero no menos que el de quienes creyeron que la victoria militar de los nacionalcatólicos significaría el perdón. La paz (una paz de fusilamientos en masa) fue peor que la Guerra Civil para los perdedores, y sólo quienes reconocieron la evidencia de la derrota, no como los guerrilleros urbanos (un verdadero leit-motiv de la novela, el del irrealismo de estos guerrilleros), pueden romper con el barrio (es decir, con el espacio físico y social de los derrotados) y aspirar a adaptarse a las exigencias del nuevo régimen. Pero una maldición les impedirá disfrutar de su bienestar mesocrático de advenedizos, nada improbable venganza de Marsé contra las “nuevas clases medias”.

El grupo de guerrilleros que imaginó Marsé como protagonistas de Si te dicen que caí era heterogéneo en lo político. Lo formaban militantes de la FAI, del POUM, y del PSUC. Muchos de sus recuerdos remiten al enfrentamiento faccional de la guerra, en un cruce de reproches: la sentencia de “podredumbre faiera” (de la FAI) con la que el militante del PSUC describía la retaguardia revolucionaria catalana (incluida la violencia de las milicias de retaguardia) era paralela a las acusaciones que lanzaba de de “desorganización” de los “faieros”; los militantes del POUM reivindicaban frente al del PSUC el ser de los primeros en organizar la resistencia contra el franquismo en Barcelona tras la toma de la ciudad y también de los primeros en organizar la resistencia contra el nazismo en el exilio en francés, pagando el honor con sus vidas mientras que otros antifascistas se escondían; los militantes de la FAI reprendían a un antiguo policía de la Generalitat catalana (de quien no se dice su militancia) por haberse dedicado como agente del SIM a salvar curas y monjas so pretexto de que habían votado a partidos republicanos, y respondían al del PSUC que, si las milicias de retaguardia se hubieran empleado más a fondo y hubieran contado con más apoyos, se hubiera “limpiado” la retaguardia y no se habría perdido la guerra; y, de fondo de la polémica, el continuo recuerdo de los “hechos de mayo” de Barcelona en 1937 y de la represión del “partido de orden” republicano contra los anarquistas y los poumistas (la “escabechina de los pañuelos rojos”, la llamaba uno de los niños protagonistas), con la “espionitis” que hubo en la retaguardia creada por los agentes rusos que hablaban de complots anarquistas. En realidad, se trataba de una continuidad de las luchas faccionales que hubo durante la Guerra Civil en la zona republicana, y respondían a las fidelidades a la propia organización, no a diferencias de ideología o de práctica política. Patriotismo de organización, en suma, del que parecía escaparse algún anarquista que protestaba porque hubiera burocracia incluso en el grupo guerrillero, un comentario en consonancia con referencias sueltas a los “amigos de Durruti”. Pero, a pesar del patriotismo de organización, pertenecían a dos comunidades superpuestas: la de los derrotados y la de los barrios obreros barceloneses. Este doble sentido de comunidad, indisoluble, trascenderá la inutilidad (y el salvajismo) de más de una década de resistencia armada, la corrupción de los ideales cuando estos fueron reemplazados por la lucha por la supervivencia (y los atracos pasaron de ser un medio de financiación a un medio de vida), y las mezquindades (pequeñas y grandes) de cada organización. Y será lo único que permita mantener el recuerdo de los guerrilleros que caigan en combate. Porque no todos tendrán siquiera la posibilidad de que su nombre sobreviva en las hemerotecas, como Quico Sabaté (que también aparece en la novela). El militante del PSUC incluso llegaría a realizar atracos a mano armada, una práctica que le enfrenta a la línea oficial de su propio partido. Y, al tiempo que decía que él nunca sería el igual de los de la FAI y critica baa los seguidores de Federica Montseny, mandaba a Toulouse parte del dinero de sus atracos.

Los dos niveles de la narración en Si te dicen que caí se iban confundiendo poco a poco a lo largo de la novela hasta hacerlo del todo en el final: las “aventis”, como los recuerdos, aunque fueran una distorsión de la realidad, demostraban que aquellos hombres existieron. Existieron aquellos que empeñaron su juventud en la guerrilla antifranquista, en una lucha inútil sostenida sólo por esperanzas sin fundamento. Aquellos que esperaron ayudas exteriores que no llegaron. Que arrastraron la convicción irrealista de que la dictadura no duraría durante tres décadas, y de que ellos pasarían de ser los derrotados a ser los vencedores, repitiéndosela como viejos incapaces (no ya de acción guerrillera alguna, sino siquiera de imaginar cómo se hacían), a sus hijos y a sus nietos: “Hombres de hierro, forjados en tantas batallas, soñando como niños”.

jueves, septiembre 25, 2008

Miseria sin grandeza del Partido Comunista de Argentina

El Partido Comunista de Argentina [en adelante, PCA] afirmó en el año 1976 que el golpe de estado militar no suponía el establecimiento de un régimen militar fascista como el de Pinochet, sino el de un régimen militar nacionalista al que había tanto que apoyar tanto para que no tomaran el poder la facción militar fascista como para que se impusiera la nacionalista y progresista (la prensa del PCA llamaba a Videla y demás jefes de la junta "militares sanmartinianos").

No puede entenderse la actuación del PCA durante el Proceso de Reorganización Nacional sin entender la situación geopolítica mundial del momento.

El PCA no había roto su dependencia de la URSS, como los partidos eurocomunistas o prochinos. Durante la tercera presidencia de Perón (1973-1974), el gobierno argentino llevó a asesores soviéticos y cubanos como parte de un programa de industrialización que tenía por objetivo acabar del todo con la dependencia económica de Occidente (un objetivo fundacional del justicialismo, que concurría con el tercerismo de las décadas de 1960 y de 1970). Los soviéticos esperaban seguir manteniendo estas buenas relaciones con Argentina tras el golpe de 1976, tanto más cuanto que, el año anterior, había caído en Perú el gobierno del general Velasco Alvarado, un gobierno de militares nacionalistas progresistas (nacionalización de la prensa, reforma agraria, industrialización para acabar con la dependencia de EEUU y de Europa Occidental, etc.) que habían formado una "alianza táctica" con la URSS (por el que, entre otras cosas, el ejército peruano inició un programa de modernización). Si el "velasquismo" (y, por extensión, todo gobierno militar nacionalista) se veía por la URSS como una forma de romper lo que entendían era el cerco del imperialismo estadounidense, por la izquierda de la época se veía como otro modelo político, en el que el ejército se constituía en poder tutor de la sociedad para garantizar una política de reformas socioeconómicas (también para la izquierda española, y en un sorprendente reflejo de lo que fue el franquismo).

La política de "alianza táctica" entre la junta militar argentina y el gobierno soviético se reforzó tras la invasión de Afganistán en 1979, cuando se decretó un bloqueo comercial por los Estados Unidos y sus aliados a la URSS. Esta necesitaba importar grano, y, sin accesos a otros mercados, tenía que hacerlo de Argentina. La URSS tuvo de esta forma una "alianza táctica" con un gobierno que era aliado estratégico de los EEUU y cuya primera legitimación era la lucha contra el comunismo y por los valores cristianos occidentales.

La "alianza táctica" soviético-argentina se concretó en la coincidencia de la URSS con los EEUU (aparte los satélites y aliados respectivos) en los bloqueos en los organismos internacionales a las condenas al régimen militar argentino por conculcar los derechos humanos. Esta "alianza táctica" dio un paso más allá durante la Guerra de las Malvinas: al optar el gobierno de Reagan por el apoyo incondicional al de Thatcher, la URSS proporcionó información militar a Argentina, llegando Fidel Castro a proponer la creación de unas "brigadas internacionales latinoamericanas" para luchar junto al ejército argentino frente al imperialismo británico.

Y la "alianza táctica" de la dictadura militar argentina con la URSS (y sus satélites y aliados) se justificaba (como siempre) según el principio de "solidaridad de los pueblos".

Pero la acción del PCA durante el "proceso" fue un árbol que no debe impedir la visión de todo el bosque. Casi todas las organizaciones políticas apoyaron el golpe de estado de 1976. Bien por activa (justicialistas de derecha, radicales), con la esperanza de que los militares acabaran no sólo con las organizaciones guerrilleras, sino (y sobre todo) con la militancia sindical de base, con ciertos profesionales liberales (periodistas progresistas, abogados laboralistas o especializados en derechos civiles, médicos participantes en programas sociales, etc.), con los intelectuales, e incluso con los simples simpatizantes de la izquierda. Por pasiva (justicialistas de izquierda de los Montoneros, trotskistas de teoría y maoístas de praxis del PRT-ERP [*]), con la esperanza de que el establecimiento de una dictadura militar que culminase por el terrorismo estatal de masas la lógica pauperista (pura ideología romántica, libre del todo de los fríos y tediosos estudios de la propia sociedad) del "cuanto peor, mejor". En última instancia, unos y otros aspiraban a constituirse en negociadores exclusivos entre el ejército y la sociedad civil, para que esta aceptara el dominio de aquel. Pero el golpe de estado de 1976 tuvo amplios apoyos sociales y no sólo políticos. Esa aspiración era puro voluntarismo, que no partía de un verdadero análisis social, y que les convertía en innecesarios para los militares golpistas.

Como en la Alemania nazi o en la España franquista, muchos "hombres corrientes" exclamarían luego: "¡Yo no quería esto!". O bien: "¡Yo no lo sabía!". Pero (como muchos alemanes desde 1933, o como muchos españoles desde 1936), los mismos que exclamaban eso habían querido y habían sabido, habían participado en manifestaciones de apoyo a la junta militar al grito de: "¡Los argentinos, derechos y humanos!", habían justificado las desapariciones de sus vecinos afirmando (ay, como tantos españoles entre 1936 y 1975): "Algo habrán hecho". Cierto es que, en política, son los militantes y no los oportunistas los que se manchan las manos de sangre. Pero son los oportunistas los que dan la legitimidad por consenso social (cuando no por demanda social) para que se cometan los "asesinatos necesarios". Los mismos oportunistas que luego definen la (mal llamada) "memoria histórica" (eufemismo para identidad política: porque "política", como decía Ray Bradbury, es una palabra peligrosa que da miedo) como una "memoria selectiva".

Y en el génesis de ese estado de opinión la responsabilidad de buena parte de la prensa y de cierta intelectualidad fue grave, con sus llamadas al establecimiento de un gobierno fuerte que impidiera la guerra civil entre los "dos demonios" (la extrema derecha "fascista" y la extrema izquierda "terrorista"), a barrer las organizaciones armadas mediante medidas de excepción, a asociar esas mismas organizaciones armadas con todo el sindicalismo justicialista, a combatir la "infiltración comunista". No era menor la responsabilidad de una parte de la ultraizquierda que sustituyó la reflexión teórica y la acción política por la ideología pauperista y la glorificación de la violencia, cosas que no ayudaban (en mi limitado entender) a cambiar ese estado de opinión.

Pero volveremos a olvidarlo todo.


[*] Siglas del Partido Revolucionario de los Trabajadores y de su sección armada,
el Ejército Revolucionario del Pueblo.



Para Alfredo Jorge Cañoto.

sábado, septiembre 20, 2008

Algunos preferimos a Lloyd Cole antes que a Bruce Springsteen


("Sentimental fool", canción del álbum Love Story, del año 1995)

The more I learn the less I know

Could you make mine straight absolute?

The more I fail the less I try.
Ask not of me the reason why.

Oh, my sentimental fool!
Have I got a tale for you
Oh, my sentimental fool!



The longer I live the less I believe
And all I lost is all I need.

The life I made is filled with regret
And I can't tell the half of it.

The woman I love has lost her faith
And I just watch as she fades away.

The space I'm in is filled with love.
The shape I'm in ain't beautiful.

Oh, my sentimental fool!
Have I got a tale for you.

I'm draining the glass for you.

martes, septiembre 16, 2008

Aunque tarde, yo también le dedico un post al 11-S



E insisto: aunque no comparta sus ideas, aunque crea que los inocentes no deben meterse a políticos [*], a Salvador Allende le hace grande el valor que demostró en sus últimas horas. Por encima de todo.



Un amigo anarquista y también escritor, me contó que su padre, viejo veterano de las Fuerzas Aéreas de la República Española, lloró como un niño cuando la radio española dio la noticia el 11 de septiembre de 1973.


[*]: sí, los inocentes no deben meterse a políticos: el segundo gobierno en reconocer al de Pinochet después del de los Estados Unidos fue el de la República Popular de China, es de suponer que por cuestiones de la alianza táctica entre las dos potencias contra la Unión Soviética. Agradeceré datos sobre qué se afirmaba al respecto entre los grupúsculos maoístas de Europa Occidental y América.

viernes, septiembre 12, 2008

Últimas noticias: la Guerra Fría acabó hace 20 años

Leyendo las webs y blogs de la izquierda grupuscular, pareciera que la intervención rusa en Georgia durante el pasado mes de agosto ha sido la del "primer estado obrero de la Historia" ejerciendo la "solidaridad de los pueblos contra el imperialismo".

[No creo haber leído un curioso paralelismo: como el gobierno de los Estados Unidos al ejército iraquí en Kuwait en 1990, parece como si el de Rusia hubiera "invitado" al ejército georgiano a entrar en Osetia del Sur].

Enternecedores, por cierto, son los comentarios internáuticos que de cuando en cuando piden al ejército ruso que borre Georgia del mapa: como ya escribí hace tiempo, temo que el presente sueño europeo despierte a una pesadilla balcánica.

Últimas noticias: la Guerra Fría acabó hace 20 años, y no se puede seguir interpretando la realidad actual con los conceptos políticos de ese período histórico.

jueves, septiembre 11, 2008

Miguel Ángel Sabadell: "Ciencia de pega"

[Artículo publicado en la edición virtual del diario Público el día 7 de septiembre de 2008; gracias a David Rutte por remitirlo].


Déjenme que les cuente una historia que ha sucedido en la realidad. En 1979 aparecía el libro Bases de ovnis en la Tierra, escrito por un tal Douglas O’Brien, que se presentaba como la autobiografía de un ex-agente de la CIA. Adelantando el más puro estilo de Expediente X, este agente secreto se dedicaba a facer entuertos –que no desfacerlos como Don Quijote– relacionados con el fenómeno ovni, revelando casos de accidentes aéreos inexplicables (por ejemplo, el accidente de 1978 en la isla de Hierro de un avión militar norteamericano) o incidentes protagonizados por naves ET que a punto estuvieron de desencadenar una guerra mundial. O’Brien llevaba manipulando información desde 1966. Todo, provocado por naves extraterrestres. Incluso revelaba que se había bombardeado con armas nucleares la Luna para destruir ciertas instalaciones… La pequeña empresa editora tuvo que cerrar por lo que se dijo que eran problemas económicos y de ese libro sólo vieron la luz unos pocos centenares de ejemplares. ¿Conspiración, ocultamiento?

Pero toda esa información no cayó en saco roto. En 1983 el conocido escritor-ufólogo Juan José Benítez publicaba un extenso artículo en el periódico Heraldo de Aragón en el que aparecían algunos de los casos del libro, según decía “extraídas de los propios círculos militares norteamericanos”. Es más, en una colección de fascículos titulada Enciclopedia de ovnis, dirigida por él, presentaba casos de O’Brien provenientes de sus “fuentes de los servicios de información”. Muchos ufólogos creyeron estas historias. Uno de ellos, Francisco Padrón, incluso encontró un testigo del “misterioso” suceso de la isla de Hierro.

Y miren ustedes por dónde, desde los años 90 soy amigo del autor del libro. Solo que no es ni espía ni norteamericano. Su nombre real, Javier Esteban. Él es el autor de esta solemne tomadura de pelo: fue a la hemeroteca, buscó noticias y su imaginación hizo el resto. Benítez tragó y durante años, con él, los ufólogos patrios. Bruno Cardeñosa, hoy director de la revista Historias de Iberia Vieja y experto conspiranoico [NOTA: se trata del mismo Bruno Cardeñosa que es autor de referencia de la izquierda conspiranoica], afirmó que recibía de Esteban “una serie de informaciones ovni ciertamente importantes, algunas de las cuales –tras las comprobaciones oportunas– resultaron ser verdaderas”. Las risas de Javier las hubieran escuchado los ET de las bases en la Luna si no fuera porque el sonido no se propaga por el espacio. Por cierto, en 1966 Javier tenía 8 años.

martes, septiembre 09, 2008

"Hombres de hierro, forjados en tantas batallas, soñando como niños."


Y aún diré más: Si te dicen que caí es la mejor novela del siglo XX, con permiso de la historia de los orígenes de la Segunda Guerra de los Treinta Años de El Gatopardo (escrita a sabiendas de que la técnica sin narración ni personajes no es Literatura) y de la alegoría anti-maccarthysta de Fahrenheit 451 (un reportaje y no Literatura de anticipación a día de hoy).

lunes, septiembre 08, 2008

Manolo Díaz, y la recepción de la música de cantautor en España

En el año 1967, un año después de la presentación de Los Bravos, y en el mismo año en el que publicaba el single titulado La canción-ficción, Manolo Díaz publicaba también un EP titulado Posguerra, con tres canciones. La más conocida, Vino una ola:



¿No recuerda a las formas musicales, escénicas, y estéticas de cierto cantautor belga célebre en toda Europa en la década de 1960 y a comienzos de la de 1970 (y que Manolo Díaz debía conocer muy bien en tanto que su trabajo en la industria discográfica como productor le debía no sólo permitir sino obligar a viajar por el extranjero)?:



Las otras dos canciones eran Posguerra (la que daba título al EP)...



... y Bibí:



Este EP marcó el primer éxito de Manolo Díaz como cantautor. Dos años más tarde, publicó el single La juventud tiene razón:


domingo, agosto 31, 2008

"Comentarios al manifiesto electoral de las izquierdas"

[Publicado en el número 5 de Crisol. Semanario Anarquista, órgano de la Federación Local de Sindicatos Únicos de Guipúzcoa de la CNT, en San Sebastián, el día 18 de enero de 1936].

¡Por fin! Las fuerzas coaligadas de izquierda han lanzado a la luz pública su cacareado y esperado manifiesto.

Sabíamos bien que la vocingleras palabras de los «eufóricos» marxistas quedarían apagadas a la hora de la verdad. La lectura del manifiesto nos ha dado la razón.

Como demostración comentaremos dos o tres apartados del programa elaborado para llevar a la práctica (?) caso de subir al Poder.

Uno de ellos se refiere a la nacionalización de la tierra y su entrega gratuita a los campesinos. Mejor dicho, ésa era la proposición socialista, que no ha sido aceptada por los republicanos.

Otro dice que los republicanos tampoco aceptan el control obrero solicitado por la representación del Partido Socialista. Igualmente no han aceptado los republicanos el subsidio del paro, la nacionalización de la Banca ni el control obrero.

Ahora cabe preguntar: ¿Qué proposiciones presentadas por el Partido Socialista han sido aceptadas por los republicanos? Porque, en realidad, el contenido de ese programa está carente de eso que llaman extremismos sociales. Y prueba de su pobreza son las frases dichas por uno de los socialistas más calificados, al extrañarse que Sánchez Román no firmara el manifiesto, pues éste no contiene soluciones socialistas. Extrañándole más al ser el propio Sánchez Román quien redactó la mayor parte de aquél.

¿Para la aceptación de este programa invitan constantemente a la Confederación Nacional del Trabajo a incorporarse al Frente Popular de Izquierdas? Porque, la verdad, es vergonzoso que partidos que están permanentemente hablando de radicalismos sociales, hayan CLAUDICADO tan miserablemente.

Por lo que se ve, la única finalidad del Bloque es AUPAR al Poder a los republicanos izquierdistas, importándoles un bledo a los socialistas. (Los sindicalistas de Pestaña y los comunistas no son más que ceros que dan valor a la unidad que junto con ellos participa en nombre de los obreros de ese pacto: los socialistas.)

Según frases de un conocido militante comunista de esta localidad, lo hecho son concesiones otorgadas a los republicanos como medio de conseguir una mejor situación. Pero en buena lógica, no son concesiones, sino CLAUDICACIONES.

¡Trabajador! Esta es la política. La unión de cuantos quieren medrar a cuenta ajena en beneficio propio. Importándoles poco, mejor dicho nada, la suerte del proletariado, aún cuando en nombre de éste y gracias a él se encumbren.

Por la política, JAMAS el proletariado se emancipará. Sólo fortaleciendo los Sindicatos y luchando desde ellos, por la acción directa, por la revolución, logrará su libertad, su bienestar.

No existen más que dos frentes: burguesía y proletariado. Hay que definirse. Con aquélla o con éste. Los socialistas, comunistas y sindicalistas ya lo han hecho. Se han ido con la burguesía, con lo que ellos llaman democracia. Solamente queda una fuerza fiel al proletariado: la CONFEDERACIÓN NACIONAL DEL TRABAJO. Y continuará firme en la brecha hasta plasmar en realidad el ideal preconizado: COMUNISMO LIBERTARIO.

jueves, agosto 28, 2008

La memoria, Bugs Bunny, las polémicas sobre la Guerra Civil, y el hispanismo anglosajón

Tengo un recuerdo de la infancia que es muy posible que no se ajuste del todo a la realidad. En uno de los cortos de dibujos animados de Bugs Bunny, el conejo llegaba frente a una cabaña que habitaban dos típicos montañeses del Sur de los Estados Unidos. Los montañeses, que lo habían visto llegar desde dentro de la cabaña, empezaban a pelearse sobre quién lo cazaría para estofarlo. Bugs abría la puerta de la cabaña, y veía la pelea. Sin que aparentara inmutarse, la cerraba despacio, y miraba perplejo a la audiencia. Repetía esa misma operación dos veces, observando la misma pelea, y mirando a la audiencia con la misma expresión de perplejidad.

Ese recuerdo personal es también para mí una metáfora sobre las polémicas acerca de la Guerra Civil y el hispanismo anglosajón (se ajuste o no del todo a un corto de Bugs Bunny).

Entre los historiadores españoles no hay debates sobre la Guerra Civil. Hay polémicas. Y polémicas personalistas y no historiográficas. Polémicas personalistas en las que intervienen no sólo intereses académicos y editoriales, sino ajustes de viejas cuentas políticas (¿o no es lo que están haciendo más de dos autores neofranquistas con sus antiguos compañeros del antifranquismo?). Los historiadores españoles, cuando polemizan sobre la Guerra Civil, serían los montañeses de los dibujos animados de mi recuerdo.

Si los historiadores españoles serían los montañeses de dibujo animado, ese público no especialista sería Bugs Bunny. Su perplejidad es la de quien no entiende esa polémica, que se le escapa no por ser especialista, sino por no entender sus verdaderas razones.

Y de esa perplejidad deriva la persistencia del hispanismo anglosajón. Al poder presentarse por encima de esas polémicas (y, en la mayoría de los casos, con el envidiable sentido político y editorial de quien sabe hablar bien un día un poco de la izquierda y al siguiente un poco de la derecha pero estando siempre en el centro), se ha ganado al público no especialista. Con obras de síntesis que ni aportan datos nuevos ni realizan crítica bibliográfica o historiográfica y que tienen la misma estructura del gran clásico del hispanismo anglosajón sobre la Guerra Civil. O con obras de divulgación en las que autores que realizaron aportaciones historiográficas hace ya varias décadas se repiten a sí mismos una y otra vez. Las excepciones son, por desgracia, las que parecen no atraer la atención del gran público.

miércoles, agosto 27, 2008

"El 17 a las 17"


Un lugar común narrativo sobre la Guerra Civil española es decir que el pronunciamiento se planeó iniciarlo (y que en efecto se inició) "el 17 (de julio) a las 17 (horas)" en el Protectorado de Marruecos.

Lo cierto es que el plan diseñado por Mola para el pronunciamiento incluía que este no se iniciara hasta el día 18 de julio, y que se prolongara hasta el día 20.

Pero el delegado del gobierno en Melilla había descubierto el compromiso de algunos militares de la plaza con la conspiración, y decidió mandar a algunos guardias de asalto a detenerlos poco antes de las 15 horas del 17 de julio, para adelantarse. Los militares conjurados en Melilla se enteraron, y, en una reunión apresurada, decidieron a su vez adelantar el pronunciamiento por su cuenta antes que cumplir al pie de la letra las instrucciones de Mola y ser detenidos. Así, el pronunciamiento empezó en Melilla alrededor de las 15 horas del 17 de julio. El único puesto militar donde se intentó la resistencia fue la base de hidroaviones (resistencia en la que participó Virgilio Leret).

Pero en el resto del Protectorado de Marruecos el pronunciamiento no empezó hasta el día siguiente: en Ceuta, no lo hizo hasta la mañana del 18 de julio, cuando Yagüe se personó en la ciudad y declaró el estado de guerra. Cuando habían llegado las noticias de Melilla a lo largo de la tarde del 17 de julio, el delegado del gobierno pedía calma a los izquierdistas locales (que acabarían ante el paredón en la mayoría de los casos).

Todo esto puede parecer anecdótico. Pero este lugar común era uno de los símbolos del régimen franquista: las maniobras en el Llano Amarillo, en las que Yagüe y otros oficiales se juramentaron para pronunciarse invocando a la Falange, también se asociaron con la fecha del 17 de julio de 1936, aunque acabaron el 13 de julio.

martes, agosto 26, 2008

Manolo Díaz, y la recepción de la música pop anglosajona en España


Manolo Díaz había sido uno de los introductores de la música pop anglosajona en España. Mediante sus relaciones en la industria discográfica (era letrista y productor) y con intérpretes deseosos también de importar esos nuevos modelos musicales, había sido el verdadero creador de Los Bravos, el más exitoso de los grupos españoles imitadores (en música e imagen) de los de pop británicos, y el compositor de sus mayores éxitos. Entre ellos, La Moto, canción del año 1966 (el año de la presentación en público del grupo)...



[Recuérdese: la segunda fase del franquismo fue la de la creación de la sociedad de consumo española, un modelo de sociedad en el que el coche y la moto son los símbolos de estatus por excelencia; de ahí que pasaran a ser temas tanto de la música popular anglosajonizante como de la copla. La canción popular reflejaba a la vez que influía en los nuevos valores sociales].

... Los chicos con las chicas...



[El vídeo es de la película homónima: como los Beatles, todo grupo pop que se preciara tenía que ser protagonista de sus propias películas].

... o La parada del autobús, otra canción del año 1966:




[Aparece aquí una crítica social muy leve, pero (hasta donde sé) imposible en la música popular durante la primera fase del franquismo. Si bien es cierto que la crítica a las infraestructuras (como el transporte público) y las costumbres urbanas había aparecido en la década de 1940, como un sucedáneo de la crítica política: fue el caso de la llamada "literatura barcelonista"].

A Manolo Díaz le debieron también Los Bravos su mayor éxito internacional: Black is black:



Esta última canción, también del año 1966, llegó a ser superventas en Gran Bretaña y Estados Unidos, países donde, desconocedores de la popularidad que tuvo el grupo en España, lo etiquetan como "one hit wonder". Manolo Díaz no la compuso, sino que adquirió sus derechos, entendiendo que podía dar al grupo el éxito internacional que los consagrara.

La carrera de Los Bravos empezó a declinar después de su segunda película, ¡Dame un poco de amooor...!. Y es de destacar que el declive comenzó con el distanciamiento de Manolo Díaz del grupo, por los problemas personales de sus componentes (el teclista, Manolo Fernández, se suicidió después de sobrevivir a un accidente de coche en el que murió su esposa), la separación del intérprete Mike Kennedy de la banda en el año 1969 para iniciar una carrera como solista, y los deseos del mismo Díaz de relanzar su propia carrera como cantante.

domingo, agosto 24, 2008

Franquismo pop: "La canción del Mercedes 300", de Manolo Escobar y Concha Velasco

Canción de la película Relaciones casi públicas, del año 1968:




[La segunda fase del régimen franquista, entre 1956 y 1975, fue la de la creación de la sociedad de consumo española. En este modelo de sociedad, el que el coche y la moto eran los más importantes símbolos de estatus].

viernes, agosto 22, 2008

Manolo Díaz: la "canción-ficción"


En el año 1967, Manolo Díaz, cantante, compositor, productor, y uno de los personajes más importantes en el desarrollo de la música pop española, publicó un single con el título de La canción-ficción. Sin duda, era un intento de aprovechar la popularidad que en aquellos momentos tenía en España el género literario y cinematográfico de la ciencia-ficción para usar sus temas como argumento de canciones de música pop de estilo anglosajón.

[En ese momento, la popularidad de la ciencia-ficción era tal en España, que hasta Antonio Buero Vallejo, ya entonces con el estatus de clásico contemporáneo, escribió una obra de teatro sobre la Guerra Civil que introducía elementos del género].




La cara A del single (con una portada de tebeo) incluía la canción Los marcianos:



Recuérdese que, en 1966 (el año anterior de la edición de este single), se iniciaba el fenómeno ufomaníaco de Ummo, el único iniciado en España, y que (como una simple hipótesis) podría haber sido una forma de literatura samizdat por la que se realizaba una crítica críptica al franquismo.

La cara B, incluía la canción Laboratorio:



Las referencias a distopías del tipo de Un mundo feliz son evidentes: la desconfianza a que el desarrollo de la tecnología llevara a una dependencia del ser humano de esta que le hiciera despersonalizarse hasta perder no sólo su individualidad, sino su esencia; la ingeniería genética como instrumento de creación de una nueva jerarquía, formada por castas cuyas funciones no serían sino las tradicionales que pueden encontrarse en cualquier sociedad en la que hay masas trabajadoras y élites dominantes.

[¿No recuerdan los temas de esta canción pop a los de otra que era un éxito en todo el mundo en julio de 1969?]

Desconozco el resultado comercial de este experimento, que (con la debida contextualización) queda hoy día como un testimonio más de la creación de una nueva cultura también por la música popular en España en la década de 1960.

Es posible que este single fuera un tropezón comercial en la carrera de Díaz. De serlo, me parece que ha sido el único.

[Muy diferentes fueron los resultados comerciales y musicales de introducir temas de la ciencia-ficción en la música pop que hizo en 1972 un aficionado a la ufología, Ziggy Stardust, más conocido como David Bowie].

domingo, agosto 17, 2008

Midnight Oil: "Shakers and Movers"

Canción del álbum Blue Sky Mining (1990):



Won't you come down the line
Away from barren ground?
The harlot and the autocrat
Are they driving you further down.

The season's rhymes, they anchor me
Against the raging tide.

Take you to the last wild place
Skin and the stars they embrace.
A caveman could a saint become
In a hospital ward on the Somme
.

We can dive into distant amoebas
Our wings could melt in the sun.

I can shake,
I can move,
But I can't live without your love.

I can break
Over you,
But I can't live without your love.

Our poet Henry Lawson, he named them:
"The lay'em out brigade".

Here they come, there they go.

Oh, great god of development!
Don't really know you yet.
Coastline hosed down, washed away.
Economics, now there's nothing left.

Tomorrow's child takes concrete footsteps
And they'll drink champagne or be damned.


And the storm is breaking now.
Yeah, the storm is breaking now.
Yes, the storm is crashing down.

I can shake,
I can move,
But I can't live without your love.

I can break
Over you,
But I can't live without your love.

(Our blood vessels go sailing, galaxies away. You know today's bushfire is tomorrow's Inferno. As rags to riches becomes the public spear. Watching out down the street as other people start coming down. I can see that they're smiling. And that's something to be proud of. And they say it's late, but you know it's never too late. And they say it's late, but you know it's never too late. Never too late. Never too late...)

Para David Rutte.

sábado, agosto 16, 2008

La Primera Guerra Mundial y la formación de la conciencia nacional australiana

En Australia, la consecuencia más importante de la Primera Guerra Mundial fue la formación de la conciencia nacional.

Desde fines del siglo XVIII, el subcontinente australiano se había organizado y puesto en explotación por los británicos en una serie de colonias autogobernadas, cada una independiente de la otra.


El movimiento federalista australiano se encontró en sus inicios (ya en la primera mitad del siglo XIX) con la simple pasividad de los mismos colonos.

[Es significativo que la única insurrección digna de destacarse en la Historia de Australia, la de los mineros de la colonia de Victoria en la Posición Eureka, fuera un movimiento de trabajadores autónomos opuestos, a la vez, a las imposiciones fiscales sin representación política a cambio y a la "oligarquía" colonial; movimiento inspirado por el democratismo cartista importado por los inmigrantes británicos, no por un ideal nacional federalista o republicano].

Lo anterior, cuando no topó con resistencias: al aislamiento relativo entre colonias por la desproporción entre el espacio, las concentraciones demográficas en ciertas áreas, y las comunicaciones, se añadía (y aquí podría establecerse una comparación con los Estados Confederados de América de 1861) el rechazo de los grandes capitalistas locales (la "oligarquía") a aceptar "imposiciones" en política económica de un gobierno "extraño", así como el miedo de las élites locales (asociadas a los capitalistas en las cámaras de representación coloniales) a que las de las colonias más pobladas se impusieran a las menos pobladas.

[La persistencia de esas razones alimentó el sentimiento secesionista en Australia Occidental durante la crisis económica de la década de 1930].

Al final, la federación de las colonias australianas fue determinada por la metrópoli: el sistema imperial británico no sólo necesitaba un único gobierno para Australia que permitiera una mejor gestión de sus recursos económicos, sino una única fuerza militar australiana capaz de actuar en la cuenca del Pacífico y en la del Índico.


Si hubo una idea que dio apoyo social a la federación australiana en sus inicios fue la xenofobia hacia los inmigrantes asiáticos, concurrente con el genocidio de los aborígenes, y no un verdadero sentimiento nacional: se suponía que un único gobierno continental sería más eficaz en mantener la "Australia blanca" frente al "peligro amarillo".

[La xenofobia, el racismo, la aspiración a mantener la homogeneidad étnica, son hechos públicos y no soterrados en la sociedad y la política australianas actuales, con un negacionismo del que sólo han escapado algunas figuras públicas;
hechos bien alejados de ciertos estereotipos festivos sobre los aussies].

No fue hasta la Primera Guerra Mundial que empezó a existir un verdadero sentimiento nacional australiano. El impacto inicial de la guerra de trincheras entre los soldados de todos los ejércitos beligerantes fue el mismo: habían esperado que la guerra durara unos pocos meses tras una batalla decisiva seguida de una ofensiva rápida contra la capital enemiga, y se encontraron haciendo un tipo de guerra deshumanizadora por sus condiciones, y en la que se planteaban grandes objetivos estratégicos que escapaban a su comprensión.

[Tanto el ejército alemán como los aliados plantearon la guerra de trincheras como una guerra de desgaste (los recursos humanos de los alemanes, por parte de los aliados; la moral, por parte de los alemanes) entre grandes formaciones centrada en unos pocos kilómetros cuadrados de terreno: conocida hasta en la cultura popular es la intervención australiana en la Batalla de Gallipolli. Pero más dramática aún fue la de la Batalla del Somme:
librada entre julio y noviembre de 1916, con más de un millón y medio de bajas acumuladas por los ejércitos aliados y el alemán, sin más resultado que las pérdidas humanas de ambos contendientes, el Somme es una de las mayores carnicerías de la Historia].

Las respuestas a esta situación entre los soldados incluyeron tanto
deserciones y motines de carácter derrotista o antimilitarista, como (de forma opuesta) la aparición de un ideal corporativo y militarista que situaba a los veteranos de las trincheras por encima y al margen de su propia sociedad (una rehumanización por la superhumanización, que hizo de ellos un eficaz instrumento político de la contrarrevolución a partir de 1918, y no sólo en Alemania). Pero, en el caso de los soldados australianos, la solidaridad entre ellos por encima de su estado de origen, como ciudadanos de un estado soberano bajo mando directo de otros ciudadanos, no como súbditos de una colonia bajo el mando de oficiales metropolitanos; aquella solidaridad se mostró tanto en el frente como en la retaguardia, y fue, para los australianos, una forma de redignificación personal y colectiva en plena guerra de trincheras.

jueves, agosto 14, 2008

Steve Earle & The Del McCoury Band: "Dixieland"

Canción del álbum The Mountain, de 1999:



I am Kilrain, and I'm a fightin' man,
And I come from County Clare,
And the Brits would hang me for a Fenian,
So I took my leave of there.

And I crossed the ocean in the Arianne,
the vilest tub afloat,
And the captain's brother was a railroad man and he met us the boat.
So I joined up with the 20th of Maine, like I said, my friend, I'm a fighting man.

And we're marchin' south in the pouring rain,
And we're all goin' down to Dixieland.

I am Kilrain of the 20th of Maine
And I fight for Chamberlain,
‘Cause he stood right with us when the Johnnies came like a banshee on the wind.
When the smoke cleared out of Gettysburg many a mother wept
For many a good boy died there, sure, and the air smelted just like death.


I am Kilrain of the 20th of Maine
And I'd march to hell and back again
For Colonel Joshua Chamberlain.
We're all goin' down to Dixieland.

I am Kilrain of the 20th of Maine
And I damn all gentlemen,
Whose only worth is their father's name and the sweat of a workin' man.


Well, we come from the farms and the city streets and a hundred foreign lands,
And we spilled our blood in the battle's heat.
Now we're all Americans.


I am Kilrain of the 20th Maine
And did I tell you, friend, I'm a fightin' man,
And I'll not be back this way again,
'cause we're all goin' down to Dixieland.

miércoles, agosto 13, 2008

"Garfield menos Garfield"

"Garfield menos Garfield es un sitio web dedicado a eliminar a Garfield de las tiras cómicas de Garfield en orden de revelar la angustia existencial de cierto joven llamado Sr. Jon Arbuckle. Es un viaje a la profundidad de la mente de un aislado y joven hombre corriente mientras pelea una batalla perdida contra la soledad y la depresión en un tranquilo suburbio americano."

http://garfieldminusgarfield.net/

(Pinchar en las imágenes para ver las tiras completas)















martes, agosto 12, 2008

"Alternativa 3"


El documental original sobre la conspiración conocida como "Alternativa 3", doblado al castellano, emitido en el programa de televisión La puerta del misterio en el año 1983, y nunca repuesto desde entonces en las cadenas televisivas españolas:

lunes, agosto 11, 2008

Comentario sobre "Conspiranoia"

[Mario Moreno Cortina me ha hecho llegar el siguiente comentario acerca de esta entrada]:

Las teorías conspiranoicas son como las religiones: dotan de sentido al mundo. Las personas con una mentalidad racional pueden vivir en un universo sometido al caos y el azar, pero las personas irracionales no; necesitan que su cordura sea salvada dotando al mundo de una estructura que le de sentido. Para algunos, esa estructura no tiene porque ser salvífica necesariamente, les basta que sea apocalíptica. Lo que sea con tal de tenga coherencia.

sábado, agosto 09, 2008

Gregorio Morán: " 'La Gran Revancha' o la 'Derechona' "

(Artículo publicado en La Vanguardia, diario de Barcelona, el día 20 de enero de 2007)

El pasado 18 de diciembre, bien entrada la tarde, el cejijunto presidente del PP, Mariano Rajoy, y su secretario general, el humorista Ángel Acebes, con la meliflua compañía de Ana Botella, de profesión sus labores, asistieron al parecer de buena gana a un bautizo. Había abundante público; la variada canallesca en su facción hirsuta, bastante macizo de la raza cosecha del 75, y mucho adosado. El acto pasó desapercibido, al conjunto de la presa guerrera salvo la incólume Tribuna de Salamanca. Y yo, como siempre, me enteré tarde; apenas ayer. Ahora bien, informado debidamente del acontecimiento puedo asegurar que el recién nacido expuesto al público allí congregado resultó un monstruo; un ser informe, despreciable, como el aborto de unas ratas, efímero porqué está llamado a morir de consunción y que sin esfuerzo alguno, ni siquiera como aquellos hijos que antaño ponían en la puerta de la inclusa para que las monjitas al menos, ya que no de hacerles el milagro imposible de insuflarles sangre y vida, donde solo había saliva y excrementos, si de enterrarlos bajo la sagrada protección. Aunque se fueran al limbo. ¡No me gustaría a mí ni nada escribir un artículo sobre el limbo ahora que el Vaticano lo da por amortizado!. Osaría titularlo, "Fulgor y muerte del limbo en la sociedad española", y tendría nichos específicos para la cultura y la inteligencia patria. Me fascina el limbo, empezando por el nombre, Limbo.

El monstruo bautizado era un libro y llegó al bautismo con el nombre de La Gran Revancha, lo que es menos que una basura y más que una ofensa a la inteligencia. Nace, es un decir, de una pareja que los avalan, Isabel Durán y Carlos Dávila, porque afirman incluso haberlo escrito, cosa cada vez más cuestionable en este tipo de bazofía editorial, donde las grandes empresas colocan a un machaca que hace todo el trabajo, y luego se buscan a los golferas mediáticos, que están a la que saltan para firmarlo. No tengo ni idea de quien es Isabel Durán o es al menos no lo recuerdo de nada como no sea de otro engendro, del que apenas si pasé de las primeras veinte páginas, un libelo contra Xabier Arzalluz, especialmente recomendable para descerebrados y que escribió a cuatro manos con su anterior pareja, Pepe Diaz Herrera, supernumerario de historia vasca para ignaros de quien dudo mucho que sepa donde está Mondragón. En esta ocasión también Isabel Durán escribe a cuatro manos y firma a cuatro manos, y con varón, lo cual indique una propensión a mezclar sexo y oficio que no augura nada bueno. Respecto a Carlos Dávila, veterano plumilla de alquiler, bastaría decir que es malo de natural, tonto a tiempo completo y con dificultades en el manejo del sujeto, verbo y predicado. No sabe escribir, razón por la cual se especializó en entrevistas televisivas, fórmula que merecería un estudio comparativo: ¿quién tuvo los entrevistadores más babosos, los socialistas o los populares?. Excluyo Catalunya donde sería ofensivo hacer la pregunta. Puyol consiguió algo magistral, y es evitar al entrevistador, cosa con algunos precedentes en la historia del periodismo mundial no muy recomendadas: el redactaba las preguntas y las respuestas. Reconozco que me conmovió saber que la dirección del segundo partido de España era capaz de avalar con su presencia un libro despreciable y que lo hacía con absoluto descaro en un marco incomparable, el aula magna del CEU San Pablo de Madrid. La cúpula intelectual del Opus Dei dando cobijo a menudillos de animal intelectual indeterminado. Algo así como quien vuelve a sesiones de Consejo Superior de Investigaciones Científicas de los primeros 40 o 50, donde las acémilas graduadas podían permitirse cuantas licencias quisieran siempre que fueran desbordantes infamias. Yo recuerdo una que aún me conmueve-la leí por suerte no la viví- y es la demostración académica, ovacionadísima por el público presente, de que la Inquisición tenía razón frente a Galileo Galilei. Si me animo algún día se la cuento.

Estamos ante un problema que trasciende a la residual historia del libro, de los lectores y de la crítica, para adentrarnos en el meollo del poder. La política. Esa pareja de amanuenses incluye en su infumable texto todos los tópicos que uno creía desterrados en España de cualquier debate entre adversarios políticos. Por ejemplo, la masonería. En su obsesión lacayuna por demoler a Rodriguez Zapatero hasta su primera generación, ¡aparece la masonería!. Me parecía estar leyendo aquellos textos de Fray Justo Pérez de Urbel -que por cierto había redactado Carlitos Alvarez Cándido, el elogiado plumilla de todas las miserias- sobre el judaísmo, la masonería y el comunismo. Se trata de una especie de ataque, escrito con los pies, por supuesto, y con abundantes pruebas de que están tocando he oído por más esfuerzos que habrá hecho la editorial para que cojan el compás. (Hay una referencia a Roger Garaudy, al que ellos llaman Robert, que descubre la impostura de alguien que no tiene literalmente ni zorra idea de quién están hablando). Esta parejita sabrá mucho de misas y banquetes, pero de la izquierda lo desconoce todo. Pero el asunto es otro, ¿cómo es posible que el PP bautice a basureros como si se tratara de basílicas?. Ahí está el tema.

Todos los tópicos de la derechona, con esa desvergüenza que te desarma. Ahora resulta que estos caballeros que no perdonaron a Adolfo Suárez su ejercicio de supervivencia, le reivindican. Conviene repetirlo, y habrá que desarrollarlo por lo menudo: a Adolfo Suárez lo liquidaron los conservadores de su propio partido acaudillados por Herrero de Miñón, que se pasaría a Fraga Iribarne con armas y bagajes para construir el invernadero donde crecerían los Aznar y Rajoy que les pagarían con la misma moneda con que ellos saldaron a Suárez. Cada vez que escucho la expresión "el espíritu de la transición" me quedo perplejo. Ahora resulta que "el espíritu de la transición" reivindicado por estos aparcacoches de la ideología consiste en no utilizar la Guerra Civil ¡y los 39 años de franquismo! En la pelea política. Es decir, que volvemos a la perversidad de principio según la cual escribir en franquista era lo mismo que escribir en antifranquista. Y luego el laicismo anticlerical, esa tautología estúpida de los meapilas, según la cual exigir que se retiren los signos religiosos de las escuelas públicas, es anticlericalismo.

Terminada la transición democrática, la derecha española vuelve al poder tras la quiebra socialista. Una quiebra, conviene recordarlo, no sólo política, sino ética, ideológica y cultural. Al socialismo español en su última etapa de gobierno sólo le quedaba el temor a una derecha bronca y revanchista. Y no fue así, al menos al principio. La derecha que se había construido a duras penas entre la laminación de Adolfo Suárez y el elogio avinagrado de Fraga Iribarne, negoció pactó y se reconcilió con sus congéneres, que no eran otra cosa que los nacionalistas en Cataluña y Euskadi. ¿Se han olvidado ya de los elogios en la intimidad de Pujol y Arzalluz hacia Aznar? Eran más que socios, eran cómplices: ellos les facilitaron la mayoría absoluta, y surgió el sobrado que lleva dentro.

Estamos metidos en un lío peculiar. Mientras los reclutas del socialismo dirigidos por el vendedor de humo no acaban de admitir que vencieron en una lid legítima, pero al calor de la quiebra aznarista por la guerra de Irak y la fallida manipulación de los atentados islamistas. Sin este reconocimiento, que es obligado, el vendedor de humo se creerá como un talento político excepcional que surgido de la nada en la paramera leonesa para transformar España con talante emprendedor y sonrisa de recluta. Pero si a esto le sumamos la obsesión por la Gran Revancha de los populares, apeados del poder que ya acariciaban con la yema de los dedos, tras una decisión estratégica insólita en la historia de España durante todo el siglo XX -protagonizar una guerra exterior, algo que solo se le podía ocurrir a un tipo como Aznar, carne de sillón psicoanálitico. El poder es una droga más poderosa que el caballo, y probablemente no tenga otra cura que la muerte.

No hay nada que demuestre mejor la textura de las dos clases políticas enfrentadas en el 2007 que su actitud ante el acontecimiento más crucial de la reciente historia. La masacre del 11 de Marzo en Madrid. Para Zapatero y sus chicos apenas afectó a su victoria, que les parecía cantada, lo cual es una frívola petulancia de payaso provinciano.

Para el Partido Popular hubo una conspiración entre ETA, los islamistas y el PSOE para desbancarles del poder. Pero fijense bien, esta idea, por llamarla de alguna manera, conspirativa de la historia bebe hasta las heces en el mundo del franquismo y de la vieja derecha que tenía en Carrero Blanco y sus obsesiones sobre la judería y los masones, a su más egregio representante. No es extraño que personajes que trabajaron en los servicios de espionaje de Carrero Blanco, como Joaquin Bardavio, vuelvan a tener su oportunidad. Son los mismos que inventaron la conspiración ETARRA-comunista para la liquidación del Almirante. Lo que sorprende es la capacidad de la gente para creer lo que acucian los deseos y niega la realidad.

Que la dirección del Partido Popular y la mayoría de su cúpula dirigente esté anclada en la conspiración ETARRA-talibán refleja uno de los ángulos más inquietantes de la situación, aquel que convierte a una oposición política en una partida de gañanes filibusteros salidos de las entrañas del franquismo, o formados a partir de ahí, para quienes los Peones Negros del exmilitar Del Pino, los supuestos 100 enigmas del 11 de Marzo, convierten la alternativa conservadora en una amenaza de los restos de los naufragios de la derecha.

La Gran Revancha de quienes no perdieron sólo el poder sino el honor y la vergüenza. Seamos claros y rotundos: la Teoría de la Gran Conspiración es lo más parecido que conozco a los Protocolos de los Sabios de Sión. Queda no obstante la Gran Revancha, esa pelea racial, moral a garrotazos, entre el sangriento macizo de la raza, nunca extinguido, y el vendedor de humo con el lirio en la mano y la sonrisa estúpida en la boca. Cualquiera de los dos amenaza con helarnos el corazón.